PATOLOGÍAS MENTALES Y CRIMINALIDAD

La sinergia entre patología psiquiátrica y delincuencia es evidente que existe pero no en variables tan numerosas como quieren hacer creer algunos autores. El 92% de las personas con rasgos psiquiátricos no muestran indicios de violencia y solo el 4% de los homicidas tienen un trastorno mental.

Aparentemente es fácil estigmatizar a este colectivo ya que en realidad muchas personas con este tipo de dolencias son víctimas de dicha violencia.

Sin embargo las intervenciones policiales con enfermos de este tipo son numerosas ya porque somos requeridos o porque se trate de una intervención estrictamente asistencial.

La mayoría de las patologías más comunes son la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Los delirios persecutorios o el trastorno de control de impulsos representado en la piromanía y en la cleptomanía son otras dos enfermedades destacables.

La actuación policial destaca por su flexibilidad y por el aviso inmediato a UVI Psiquiátrica si tenemos cierta violencia o desorden.

La ley de Enjuiciamiento Civil regula estas actuaciones pero los dos supuestos policiales que pueden darse son los siguientes:

1o.- Que no haya cometido un delito: en ese caso la autoridad es el MÉDICO. Se avisa al Centro Médico o a una ambulancia medicalizada que debe decidir qué hacer con él y durante la actuación, él es la autoridad y se debe hacer lo que decida. Nuestra misión es apoyarle para evitar agresiones y ayudar a reducirle en caso necesario. Lo habitual es que el médico decida su internamiento en un Hospital para ser tratado. Si es necesario se procede a reducirle para que los facultativos le administren calmantes y posteriormente se le traslade al Hospital.

2o.- Que estando enajenado, haya cometido un delito: En este caso la autoridad competente es el Juzgado de Instrucción. Se avisa al médico de guardia y se le expone el problema. Normalmente el médico suele decidir su ingreso en un centro hospitalario para su tratamiento. Nuestra misión es tener al Juez informado de todo lo que suceda y solicitar su autorización para el traslado al hospital Al tener disminuidas o anuladas sus capacidades volitivas o intelectivas lo habitual es no detenerlo, salvo en casos de delitos graves como un 138 o un 139 del CP.

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